Un oasis de plantas entre infraestructuras
Introduciendo un lenguaje para el paisaje
La multiplicidad y diversidad de los emplazamientos presentes dentro del parque nos lleva a desarrollar una estrategia global capaz de dar respuesta a las diferentes intervenciones bajo una misma lógica de proyecto. Esta aproximación da lugar a un sistema flexible y coherente para el conjunto de nodos distribuidos por el territorio, capaz de adoptar formas diversas según las características específicas de cada lugar, manteniendo una identidad compartida.
Entendiendo el paisaje como un sistema continuo en el que las nuevas infraestructuras se integran dentro de los procesos naturales existentes, más que incorporar objetos independientes sobre el territorio, desarrollamos una familia de elementos y criterios de intervención que refuerzan la lectura del lugar, minimizan el impacto ambiental y establecen una relación equilibrada entre uso público y conservación.
La incorporación de un programa extenso asociado al acceso y uso público del parque requiere una reflexión específica sobre la manera de intervenir en un entorno de alto valor ecológico. La primera estrategia consiste en generar espacios libres dentro de la vegetación a partir del concepto de vaciado, evitando procesos de corte o fragmentación artificial de las masas vegetales.
Analizamos las morfologías y los patrones naturales existentes para identificar las formas más adecuadas de abrir estos espacios, facilitando la regeneración futura de la vegetación y reduciendo el impacto sobre los ecosistemas presentes. Los nuevos ámbitos respetan al máximo la topografía original, limitando las transformaciones del terreno a las adaptaciones estrictamente necesarias para garantizar su uso y funcionamiento.
Esta voluntad de continuidad se traslada también a los materiales y acabados. Utilizamos el mismo suelo existente, compactado según las necesidades de cada uso, evitando la creación de nuevos límites artificiales y reforzando la permeabilidad entre las áreas intervenidas y el paisaje circundante.
Los elementos de delimitación se conciben como una marca sutil sobre el paisaje más que como una barrera. Mediante una familia de estructuras metálicas ligeras, permeables al paso de la fauna y completamente reversibles, organizamos los recorridos, protegemos las zonas sensibles y gestionamos los flujos de visitantes. Este sistema dota de identidad al conjunto de las intervenciones y permite incorporar nuevos elementos en el futuro manteniendo la coherencia del lenguaje original.
Los diferentes nodos del parque comparten una estructura funcional común. Los puntos de interés se sitúan en un extremo de los ámbitos de actuación, mientras que los aparcamientos se ubican en el otro. Entre estos dos extremos se organizan los edificios de servicio, las paradas de transporte público y los puntos asociados a la movilidad sostenible, configurando una secuencia clara de espacios y recorridos.
El centro de esta estructura es el punto de encuentro, concebido como un espacio de acogida, orientación y reunión para los visitantes. Para reforzar su carácter y mejorar su confort, desarrollamos un sistema de pérgolas ligeras que unifica los diferentes nodos del parque. Su geometría modular permite adaptarlas fácilmente a las condiciones particulares de cada emplazamiento, proporcionando sombra, identidad y calidad de uso a los espacios de estancia.
Definimos los edificios de servicio como volúmenes compactos destinados a minimizar tanto el impacto ambiental como el consumo energético. Inspirados en los principios de la arquitectura tradicional mediterránea, incorporan una elevada inercia térmica, aperturas controladas y sistemas pasivos de protección solar. Su implantación contribuye a estructurar los recorridos, organizar los espacios de acogida y reforzar la relación entre arquitectura y paisaje.
Construimos así una identidad propia para el conjunto del parque a partir de la comprensión de los procesos naturales que lo definen. Mediante un lenguaje flexible, capaz de adaptarse a nuevas necesidades sin perder coherencia, contribuimos a reforzar la resiliencia del territorio y a establecer una relación equilibrada entre conservación, uso público y paisaje.
Akamas