Un oasis de plantas entre infraestructuras
Una infraestructura verde para un nuevo campus
La primera fase del Campus Mango transforma el espacio exterior entre The Hangar y The Line en una infraestructura verde capaz de conectar arquitectura, personas y procesos ambientales. El proyecto utiliza herramientas de cálculo computacional para optimizar las circulaciones, maximizar la superficie vegetada e integrar la gestión del agua dentro de la propia estructura del paisaje.
El objetivo principal de la propuesta es conectar los dos edificios corporativos mediante un espacio exterior que responda simultáneamente a los requerimientos funcionales del campus y a la voluntad de crear un entorno de calidad para los trabajadores. Más allá de resolver los recorridos entre edificios, el proyecto construye un nuevo paisaje corporativo capaz de acoger espacios de descanso, encuentro y relación con la naturaleza.
La forma del proyecto no responde a una composición predeterminada, sino que surge del análisis de los movimientos cotidianos entre edificios, accesos y puntos de actividad. A partir del estudio de los flujos de peatones y de los requerimientos de circulación de servicios de emergencia, se definen los recorridos principales que estructuran el conjunto.
Esta información se introduce en herramientas de modelado paramétrico y cálculo computacional que permiten generar una geometría autoorganizada capaz de optimizar las conexiones entre los diferentes puntos del campus. El proceso busca minimizar la superficie destinada a circulaciones y maximizar el área reservada a la vegetación, convirtiendo el paisaje en el elemento predominante del espacio exterior y reduciendo las superficies pavimentadas al mínimo necesario.
La geometría resultante da lugar a una red de caminos fluidos y continuos que conectan los edificios mientras definen una sucesión de islas verdes de diferentes dimensiones. Estas piezas vegetadas se convierten en los elementos estructuradores del proyecto y construyen una nueva identidad para el campus.
Las áreas verdes generadas por el sistema de circulaciones forman parte activa de la estrategia ambiental del proyecto. Las diferentes piezas vegetadas se modelan mediante una topografía suave que permite dirigir el agua superficial procedente de los pavimentos y de las superficies impermeables hacia zonas de infiltración y drenaje natural.
Las dunas vegetadas funcionan así como una infraestructura ecológica integrada capaz de retener e infiltrar el agua de lluvia dentro de la propia parcela. Las pendientes suaves conducen el agua hacia las zonas plantadas, reduciendo la dependencia de los sistemas convencionales de drenaje y favoreciendo una gestión más sostenible de los recursos hídricos.
Al mismo tiempo, esta modelación del terreno transforma la percepción de un espacio inicialmente plano en un paisaje más rico y dinámico. Las pequeñas elevaciones y depresiones generan cambios de perspectiva, crean una mayor sensación de profundidad y aportan identidad a los diferentes ámbitos del campus.
La plantación se basa principalmente en especies adaptadas al clima mediterráneo, con bajo consumo hídrico y reducidas necesidades de mantenimiento. Las masas vegetales se construyen a partir de una combinación de arbustos persistentes, gramíneas, vivaces y cubresuelos que garantizan interés paisajístico durante todo el año.
Las dunas vegetadas están dominadas por diferentes variedades de enebros (Juniperus spp.), que aportan una estructura permanente y una amplia gama de tonalidades verdes y azuladas. Entre estas masas aparecen especies de floración estacional y de interés para los insectos, como Perovskia atriplicifolia, Verbena bonariensis y Imperata cylindrica ‘Red Baron’, capaces de introducir variaciones cromáticas y texturas cambiantes desde la primavera hasta finales de otoño. Especies como Cotoneaster dammeri aportan floración primaveral y frutos durante los meses de invierno, reforzando el interés estacional del conjunto.
Frente a los edificios, diferentes especies de robles (Quercus cerrioides, Quercus cerris y Quercus rubra) forman una arboleda que aporta escala, sombra y permanencia al paisaje. En los límites de la parcela, agrupaciones de abedules (Betula pendula) actúan como filtro visual y establecen una transición más amable entre el campus y su entorno.
La vegetación no se plantea únicamente como un elemento ornamental, sino como una infraestructura capaz de organizar los usos, mejorar el confort ambiental y reforzar la identidad del campus. La combinación entre movilidad optimizada, gestión sostenible del agua, topografía productiva y vegetación mediterránea permite construir un paisaje corporativo contemporáneo donde naturaleza, arquitectura y actividad empresarial forman parte de un mismo sistema.
El resultado es un espacio exterior que transforma los desplazamientos cotidianos en una experiencia vinculada al paisaje, mejorando la calidad ambiental del campus y consolidando una nueva imagen corporativa basada en el bienestar, la sostenibilidad y la relación con la naturaleza.
Campus Mango