Tres nuevos espacios para la vida exterior
Un oasis de plantas entre infraestructuras
Situado en El Prat de Llobregat, en un entorno marcado por infraestructuras aeroportuarias y polígonos industriales, el Barcelona Airport Hotel plantea la remodelación de sus espacios exteriores como una oportunidad para dar continuidad a dos ámbitos hasta ahora diferenciados: el jardín existente y la superficie situada sobre el forjado que cubre el aparcamiento subterráneo. La propuesta construye un único jardín-oasis capaz de transformar un espacio duro y funcional en una extensión vegetal del conjunto, ofreciendo confort a los clientes del hotel y espacios polivalentes para acoger eventos de formatos diversos.
El proyecto incorpora también una estrategia de gestión hídrica basada en la depuración y reutilización del agua del hotel para el riego del jardín, reduciendo el consumo de recursos y favoreciendo el mantenimiento de la vegetación a lo largo del tiempo.
El proyecto parte de una condición muy concreta: las limitaciones de carga de la estructura obligan a trabajar con espesores de tierra ajustados. Esta restricción se convierte en criterio de diseño mediante una topografía de pequeñas dunas que concentra el sustrato allí donde se requiere mayor profundidad para plantar árboles y permite resolver el resto del jardín con vegetación de menor porte.
Las dunas organizan el conjunto y definen una secuencia de recorridos, ámbitos de estancia y espacios polivalentes sin necesidad de límites rígidos. La plantación combina gramíneas, arbustivas y arbolado adaptado a las condiciones del lugar, generando profundidad, movimiento y una atmósfera más amable dentro de un entorno dominado por el pavimento.
La propuesta toma como referencia el paisaje del delta del Llobregat, reinterpretando su vegetación abierta y cambiante sobre una estructura construida. Este sistema vegetal filtra las visuales hacia el entorno industrial, introduce biodiversidad y aporta confort ambiental a lo largo de los recorridos. La vegetación arbórea propuesta combina especies propias del lugar, como el fresno (Fraxinus angustifolia) y el tamarisco (Tamarix gallica), con algunos árboles de flor como Jacaranda mimosifolia, Handroanthus heptaphyllus y Tipuana tipu. En las dunas con menor profundidad de suelo, los pequeños árboles de múltitronco adquieren protagonismo, con especies como el granado (Punica granatum), la feijoa (Acca sellowiana) y diversos cítricos (Citrus limon, Fortunella japonica).
El uso del cesped se limita a la mínima superficie posible y se opta por plantas tapizantes con menores requerimientos hídricos y de mantenimiento, como es el caso de Phyla nodiflora y Falkia repens, acompañadas de otras vivaces de mayor porte como diferentes variedades de Agapanthus y Dianella.
El jardín combina el uso cotidiano de los clientes —pasear, descansar o estar en el exterior— con la capacidad de acoger celebraciones, presentaciones y actividades temporales. La pérgola y la plataforma principal funcionan como piezas flexibles, preparadas para adaptarse a diferentes formatos de evento.
Los recorridos perimetrales permiten descubrir el jardín de manera pausada y conectan los diferentes ámbitos sin interrumpir su continuidad vegetal. Las zonas de apoyo y las salidas de ventilación del aparcamiento se integran mediante elementos de madera y plantaciones, convirtiendo los requerimientos técnicos en parte del lenguaje del proyecto.
El resultado es un jardín-oasis sobre una infraestructura existente: un espacio flexible, verde y confortable, capaz de protegerse de su entorno inmediato y de ofrecer al Barcelona Airport Hotel una nueva identidad exterior.
Hotel Aeropuerto de Barcelona