Un oasis de plantas entre infraestructuras
Transformar el acceso en paisaje
Situado en Soldeu, en un entorno marcado por la fuerza del paisaje pirenaico, el Lodge Park Hotel transforma el ámbito de acceso y los espacios exteriores en una nueva puerta de entrada vinculada a la montaña. Allí donde antes predominaban el pavimento y el coche, el proyecto introduce un jardín de carácter forestal que reordena los recorridos, cualifica la llegada y genera nuevos lugares de estancia para los usuarios del hotel.
La propuesta parte de una operación clara: retirar el vehículo del primer plano y recuperar este espacio como un ámbito habitable. El acceso rodado se mantiene de forma funcional, pero deja de ser el protagonista. En su lugar aparecen salones exteriores, zonas de espera y recorridos rodeados de vegetación que convierten la llegada en una experiencia más pausada y conectada con el lugar. Esta transformación permite naturalizar un espacio urbano de montaña y revalorizarlo a través del confort, la biodiversidad y la relación con el paisaje.
La pérgola ordena el acceso y da identidad al conjunto. Su estructura de madera y metal actúa como umbral entre la llegada rodada, las zonas de estancia y el jardín. La pieza introduce una escala más humana frente al edificio y se convierte en un elemento reconocible, capaz de acoger sin imponerse al paisaje que la rodea.
Los materiales refuerzan esta voluntad de arraigo. Los muros y pavimentos de basalto conectan con el carácter mineral de Andorra y aportan una base sobria, resistente y duradera. La madera, presente en bancos, plataformas y pérgolas, introduce calidez y equilibra la dureza de la piedra. Esta combinación construye una atmósfera propia de montaña, contemporánea pero coherente con las preexistencias del lugar.
El proyecto resuelve las necesidades funcionales del hotel —acceso, circulación, espera y encuentro— sin renunciar a la calidad del espacio exterior. Los antiguos ámbitos residuales se convierten en espacios útiles y confortables, pensados para ser vividos a lo largo del año.
El jardín se estructura a partir de un pequeño bosque de abedules (Betula pendula) que filtra la relación entre el hotel, la carretera y el fondo del valle. Los troncos blancos construyen una presencia vertical y ligera, especialmente intensa en invierno, cuando la nieve acentúa el contraste con la piedra oscura, la madera y la estructura metálica.
Acompañando a los abedules, la plantación combina arbustivas, perennes y vivaces adaptadas al clima de montaña. Diferentes especies y variedades de Cornus (Cornus alba ‘Sibirica’, C. a. ‘Elegantissima’ y C. a. ‘Kesselringii’, Cornus sericea ‘Flaviramea’ y C. s. ‘Kelseyi’, Cornus sanguinea ‘MidwinterFire‘) aportan uno de los momentos más expresivos del proyecto durante los meses fríos: sus tallos rojos, naranjas y amarillos emergen sobre la nieve y mantienen vivo el jardín cuando la vegetación caduca ha perdido su hoja.
La plantación está pensada para evolucionar con las estaciones. En primavera y verano, el follaje genera sombra, frescor y una atmósfera más frondosa; en otoño, los cambios de color, con los amarillos de los abedules y los naranjas y rojos de los Cornus, refuerzan la conexión con el ciclo natural del Pirineo; en invierno, los troncos, los tallos y las texturas vegetales mantienen la estructura del conjunto. Esta variación estacional convierte el jardín en un sistema vivo, capaz de ofrecer interés y calidad ambiental durante todo el año.
El resultado es una reurbanización que transforma el acceso al Lodge Park Hotel en un espacio más amable, eficiente y vinculado al territorio. La vegetación deja de ser un elemento ornamental para convertirse en la herramienta principal de transformación: filtra, acompaña, genera confort e introduce biodiversidad en un ámbito antes dominado por el vehículo. Arquitectura, materiales y jardín trabajan conjuntamente para construir una nueva experiencia de llegada al paisaje pirenaico.
Lodge Park Hotel