Un oasis de plantas entre infraestructuras
Revalorizar la cubierta a través del paisaje
Situado en un emplazamiento excepcional del Passeig de Gràcia, este proyecto transforma las terrazas y cubiertas de un edificio de viviendas en espacios colectivos de descanso, contemplación y relación con el entorno. La intervención parte de la singularidad del lugar y de la presencia de vistas privilegiadas sobre Barcelona para construir una nueva capa habitable sobre el edificio.
La propuesta entiende la cubierta como una extensión de la vida comunitaria, donde arquitectura, agua, materiales y plantación trabajan conjuntamente para generar una atmósfera serena y confortable. Los acabados cálidos aportan domesticidad y proximidad, mientras que el perímetro ajardinado introduce profundidad, filtra la presencia urbana inmediata y refuerza la sensación de estar en un jardín suspendido en el centro de la ciudad.
La piscina se convierte en el elemento central de la intervención. Concebida como un objeto singular, no solo da respuesta al uso de baño, sino que también construye una presencia visual permanente a lo largo de todo el año. La lámina de agua actúa como un espejo que refleja el cielo, la luz y el perfil de la ciudad, incorporando el paisaje urbano en la experiencia cotidiana de la cubierta.
Alrededor de este elemento se organizan las zonas de estancia y descanso, resueltas con materiales cálidos que contrastan con el carácter mineral del entorno construido. La cubierta deja de ser percibida como un espacio técnico para convertirse en un ámbito habitable, próximo y vinculado al confort de los residentes.
La disposición de los diferentes elementos favorece un uso flexible del espacio y permite que la cubierta funcione tanto como lugar de encuentro como de contemplación. El agua, la luz y los materiales construyen una atmósfera medida, donde cada decisión refuerza la calidad del conjunto sin competir con la excepcionalidad de las vistas.
La vegetación se organiza principalmente en el perímetro, construyendo un filtro verde que acompaña las vistas y suaviza la relación con el contexto urbano. Lejos de cerrar el espacio, la plantación enmarca las vistas y aporta una nueva profundidad al paisaje de cubierta, creando una transición gradual entre las zonas de estancia y el horizonte de Barcelona.
La propuesta vegetal combina especies mediterráneas adaptadas a las condiciones de insolación, viento y escasez hídrica propias de una cubierta urbana. Arbustivas como el lentisco (Pistacia lentiscus), la Westringia fruticosa y la Plumbago auriculata; vivaces como la Lomandra longifolia y la Dietes iridioides; ; y trepadoras que tapizan los muros, como la Parthenocissus tricuspidata y el Jasminum grandiflorum, aportan textura, floración estacional iymovimiento, al tiempo que contribuyen a mejorar el confort ambiental y favorecer la biodiversidad en un entorno densamente construido.
Uno de los elementos más significativos del proyecto es el tratamiento de la medianera, resuelta mediante una subestructura de madera que sirve de soporte al crecimiento de la vegetación. Esta intervención transforma una superficie dura y vertical en una piel viva, capaz de evolucionar con el tiempo y de aportar calidez, sombra y calidad espacial.
El resultado es un paisaje elevado que revaloriza los espacios colectivos del edificio y ofrece una nueva forma de habitar el centro de Barcelona. Una cubierta donde la piscina, la vegetación y los materiales construyen una experiencia equilibrada entre intimidad, confort y relación con la ciudad.
Passeig de Gràcia 30